Era la ida de cuartos de final de Copa del Rey, el primer clásico del año, y tanto el Real Madrid como el FC Barcelona sabían lo complicado que iba a ser el partido, que de ninguna de las maneras lo iban a tener fácil.
Ambos equipos salieron serenos del vestuario, totalmente concentrados en el encuentro tan intenso que les esperaba, hasta que por fin sonó el silbato.
La afición se hacía notar, entusiasmada, nerviosa, intranquila por el resultado de aquella noche. El encuentro continuaba con normalidad hasta que en el minuto 11' de partido, Cristiano Ronaldo, actual pichichi de la liga, encajó un maravilloso gol entre las piernas del guardameta azulgrana, Pinto. Todo iba a favor del Real Madrid, aunque en una cosa estábamos de acuerdo todos: el equipo no debía flojear. Tenía que seguir siendo ofensivo, y no echarse atrás.
El primer tiempo acabó, con ventaja del Real Madrid sobre el FC Barcelona, de 1-0. Los jugadores volvieron a salir al campo y a mi parecer, cambió un poco a la actitud, empezando un poco más atrás, y con menos presión sobre el equipo blaugrana y éste mismo aumentó la intensidad, haciendo que en el minuto 48' Puyol, encajara el primer gol del equipo, tras rematar de cabeza. Los nervios aumentaron, y en el equipo blanco se notó un ambiente distinto, diferente. El empate no era un resultado demasiado malo, pero al FC Barcelona no le bastó con eso sino que en el minuto 76' Abidal encajó el segundo gol de su equipo.
Una de los momentos más comentados del encuentro fue un pisotón en la mano izquierda por parte de Pepe a Messi, del que ya han habido muchos comentarios, y las disculpas por parte del jugador blanco, que afirma que fue un gesto totalmente involuntario.
Después de este resultado, la mayoría de aficionados se decanta por el equipo blaugrana aunque la eliminatoria no está cerrada del todo, ya que puede haber una remontada por parte del equipo blanco y ser clasificados para semifinales.
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